Hice una junta urgente con los miembros de la familia, el tema a tratar era la limpieza de la casa, casa que sólo habitamos mis padres y yo, pero de manera esporádica habitada por mis hermanos y sus hijos que vienen de visita, entonces les dije: "hay un problema aqui, siempre hay trastos sucios en la cocina", de inmediato todos comenzaron a decir lo que pensaban al mismo tiempo hasta que al fin pude hacerlos callar y poner orden para escucharlos hablar uno a uno, al final de la junta llegamos a una conclusión, nadie usa trastos, tal vez un plato, tal vez un vaso, pero de ahí en fuera, nadie usa trastos, entonces todos comenzamos a preguntarnos, como es que al final del día siempre aparecen decenas de cubiertos, vasos y platos llenos de restos de comida? cuál de los integrantes de la familia usa 10 a 15 vasos diarios para beber agua o refresco? nadie, nadie lo hace, surgía entonces un gran misterio, comenzé a pensar que tal vez alguno de los perros o los gatos, en su deseo materializado de volverse hombre, se metía a escondidas en la cocina y usaba trastos para tragar sus croquetas, y vasos para beber el agua que usualmente pongo en su cubeta, así que me encerré con mis perros en la recámara y le pedi al chacho que me dijera sinceramente si eran ellos quienes ensuciaban la loza, él lo negó. Que pasaba entonces? Decidí colocar mi cámara de video en la cocina y dejarla grabando durante el día y la noche para averiguar de donde salía el café en el fondo de las tazas y el mole pegado en los platos, y lo que sucedió... fue sorprendente; eran ellos, los trastos, eran ellos que hacían de la cocina una gran fiesta, eran ellos quienes se deleitaban llenandose de plátanos con crema y restos de chile relleno, eran ellos quienes se llenaban de cocacola y leche. ¿por que lo hacían? después de un largo interrogatorio, el vaso en el que siempre bebo mi licuado, con el cual tengo muy buena relación decidió confesarlo todo: - se sentían abandonados- me dijo, años atrás esta casa había sido habitada por una familia grande, mas de 10 personas desayunabamos, comíamos y cenabamos a diario en esos trastos, ahora quemis hermanos se habían ido para hacer sus vidas y tenian ya su propia loza, mis vasos, platos y cubiertos se encontraban deprimidos y sumidos en el abandono, habían decidido hacerse útiles a si mismos y por eso, cada día teníamos que seguir lavandolos por docenas como si fuera hace 10 años.